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SEXO CON CAMIONEROS 3 Como ya conté en mi relato anterior había dejado de espiar las idas y venidas de mi cuñado, excitado imaginaba lo que estaría haciendo pero no me atrevía a seguirlo de nuevo. Cuando volvía a casa follaba con mi mujer sin entusiasmo, pensando en la monotonía del acto comparada con las escenas morbosas que había visto protagonizar a Roque, pero sin atreverme a llegar a más. Supongo que lo que sucedió una noche en el norte de Europa solo era cuestión de tiempo. Llovía a mares y hacía un frío que calaba por lo que decidimos tomar una habitación en un hotel de carretera, barato pero limpio y cálido. Estábamos tumbados en nuestra camas gemelas viendo una tele que no comprendíamos cuando mi cuñado me anunció que se iba a dar una vuelta, lo miré sorprendido y me contestó sin tapujos que iba a ver si pescaba algún mariquita para descargar. Lo vi vestirse y aunque dudé que con aquel tiempo fuera fácil encontrar nada sabía que tenía sus recursos y sabía donde buscar. Casi me había dormido cuando lo vi regresar chorreando y maldiciendo el tiempo, supuse que no había tenido suerte cuando me dijo; Oye cuñado, te tengo que pedir un favor, tengo a un chaval ahí fuera y me apetece tirármelo en la cama, te importa si lo hago pasar. Ostia Roque, llévatelo al camión, no me jodas – le contesté malhumorado. Venga tío, no me fastidies, está helando y el chaval se vale algo más, ya me la ha mamado en el camión y me ha costado que me pusiera el culo. Me parece que le han dado poco, no le entiendo un carajo pero por lo que he visto si no está por estrenar poco le falta y tiene un culito como un melocotón, quiero disfrutarlo tío... – como no le contesté siguió – venga, que te cuesta, antes te gustaba mirar y si quieres tirártelo no creo que le importe. Yo paso tío, ya lo sabes. Bueno, pues pasa, pero déjame traerlo, si quieres te quedas mirando, o te das la vuelta o te vas a dar un paseo un rato, yo que se. Con este tiempo? Tu estas loco – respondí cabreado. Venga tío, que te cuesta? Creo que acabé accediendo más que nada por mi mismo, el espectáculo que me ofrecía me daba morbo aunque no lo reconociera y pensé que como ya estaba dentro de la cama podría pajearme dentro de la cama sin que se dieran cuenta. Cuando salió a buscarlo me acomodé las mantas y apagué la luz de mi cama para hacerme el dormido pero me quedé mirando a la cama vacía. Los oí entrar sin mirarlos y oí unos murmullos, aunque el recién llegado no hablaba español me pareció entender que no estaba muy conforme con mi presencia pero Roque lo tranquilizó como pudo y lo convenció para que pasara, entonces se sentaron en mi cama y pude ver al chaval, entendí a mi cuñado, aunque debía ser mayor de lo que aparentaba, era evidente que era muy joven, pequeño y delgadito con unas gafitas que le daban aire de niño bueno y la cabeza coronada de una mata de tirabuzones rubios, vestido con otra ropa hubiera pasado por una adolescente. Sin muchos preámbulos se quitaron la ropa, Roque se quedó en pelotas sentado sobre la cama con la polla morcillona descansando sobre sus huevos y el chaval, casi con timidez se levantó y de espaldas a mi le vi desnudarse y doblar la ropa con cuidado. Yo me hacía el dormido pero mi rabo reaccionó con una erección instantánea al verle el culito, redondo, carnoso y sin ningún vello, de hecho el chaval no parecía tener ningún pelo en todo el cuerpo. Roque lo hizo arrodillar entre sus piernas y le apretó la cabeza contra su vientre, desde mi cama no podía verle la cara, ni como su boca trabajaba el rabo de mi cuñado pero el espectáculo era aun mejor, la postura del chaval me permitía verle el culo a la perfección, el agujero quedaba oculto entre sus gruesas nalgas pero aquel culito moviéndose a escasos centímetros de mis ojos, hizo que empezara a tocarme por debajo de las mantas. Roque se dejaba hacer, gemía y mascullaba palabras como así; mamón, chupamela bien, te gusta mi polla eh? Cómetela toda, siii. El chaval no respondía, primero porque no lo entendía y segundo porque evidentemente tenía la boca llena. Roque lo agarraba por la nuca y lo mantenía amorrado a su entrepierna, y sin cambiar de postura se inclinó hacia delante y empezó a magrearle las nalgas, se las aferró con las dos manos y se las separó ofreciéndome la visión de un agujero estrecho, rosado, sin ningún vello del que no podía apartar la vista, una mano se retiró y aunque no le miré a la cara hipnotizado por la visión del ojete oí el sonido de un escupitajo y vi como los dedos húmedos volvían sobre el agujerito se lo masajeaban y uno de los gruesos dedos de mi cuñado se abría paso en su interior. El chaval dio un respingo e intentó apartar la mano que le introducía el dedo en el ano, pero Roque se la retiró de un manotazo y siguió metiéndole el dedo en culo mientras con la otra mano le sujetaba fuertemente la cabeza. Yo estaba excitadísimo viendo como el dedo de mi cuñado desaparecía por completo dentro del culo del chaval que se retorcía incomodo. Cuando Roque le sacó el dedo pude ver como el ano se contraía húmedo de saliva y mi cuñado se incorporaba para seguir follándole la boca, se colocó de lado, evidentemente para que yo viera mejor. El chaval temblaba levemente, de rodillas y con la boca abierta apenas hacía nada más recibir las embestidas del cipote de Roque en su boca, se la metía y se la sacaba sin soltarle la cabeza, le golpeaba las mejillas con la polla y se la volvía a meter haciéndolo atragantar. Mi polla amenazaba con atravesar las sábanas viéndolo. Entonces Roque se la sacó de la boca y lo hizo incorporar empujándolo a la cama. El chaval entonces de desasió y le dijo algo que no entendí, por un momento creí que se iba a ir pero en lugar de eso se puso a revolver en su mochila y sacó un estuche de que extrajo un condón que le tendió a Roque y un frasco que luego supe era lubricante. Mi cuñado se enfundó el condón y el chaval, visiblemente nervioso abrió el frasco, derramó algo de líquido en los dedos y aunque estaba de cara a mi, y no pude ver lo que hacía su mano en su espalda deduje que se lo esparcía por el ojete. Mientras lo hacía me fijé en su sexo, su pubis apenas estaba cubierto por una suave capa de vello rubio, algo más oscuro que el de su cabeza y de el emergía una verga no muy grande pero con toda la erección de su juventud, curvada hacia el techo amenazaba con explotar y vaciar los huevines redondos y pequeños que casi parecían uno solo. Recuerdo que pensé que se parecían a los míos aunque de una talla inferior. Roque le quitó el frasco de los manos y se untó el rabo cubierto de látex del mismo líquido, mientras el chaval por su propia iniciativa se colocaba de rodillas sobre la cama con la cabeza baja de espaldas a mi. Oí a mi cuñado mascullar. Muy bien nenito, así me gusta, que vayas preparado, vamos a abrirte ese culito... Las nalgas de Roque se interpusieron en mi campo de visión sustituyendo el culo tierno y lampiño del chaval por su culo fuerte revestido de una capa suave de vello oscuro. Pude ver una de sus manazas sobre las nalgas del chaval mientras que la otra, oculta por su cuerpo debía dirigir su rabo al agujero que se le ofrecía. Supe que se la acababa de meter porque el chaval levantó los pies al aire retorciéndose y entre dientes murmuró, en inglés un "por favor, poco a poco, me hace daño". Roque no habla ni una palabra de inglés pero el chaval debió pensar que así lo comprendería, yo no es que lo hable pero entiendo algo y además sus pies pataleando en el aire, sus gritos ahogados contra la almohada y sus intentos por comerse el aire a bocados, aclaraban perfectamente que el chaval estaba pasando un mal rato. Si Roque entendió algo no se dio por aludido y lentamente fue empujando sus nalgas hacia delante ajeno a lo respingos del chaval, sujetándole la cintura con fuerza. Entonces se quedó quieto y se inclinó hacia delante abriendo las piernas y pude ver entre ellas sus huevazos reposando sobre los del chaval que no paraba de retorcerse y mascullar con la cara hundida en la almohada, la polla de Roque había desaparecido en el interior de su culo. Tengo que admitir mi cuñado le dio su tiempo, estuvo un rato así, inmóvil, hasta que el chaval empalado pareció relajarse y solo entonces, juntó las piernas y apoyándose en la punta de sus pies, con las manos sobre la cama empezó a bombearle el culo. Los dos gemían, Roque de gusto, el otro supongo que también, aunque cuando le embestía con fuerza ahogaba un grito y se retorcía. Roque murmuraba guarradas, el chaval no articulaba palabra aunque emitía una sinfonía de gruñido y gemidos. Yo me pajeaba con fuerza, pero desde mi cama solo veía el culo de mi cuñado bombeando ente las piernas abiertas de chaval y quería ver más, sin darme cuenta salí de la cama, me arranqué los calzoncillos y me acerqué sin dejar de meneármela. Como hipnotizado me la casqué de pie, al lado de mi cuñado, viendo su polla mirando y saliendo del agujero del chaval, le miré a la cara y me excité todavía más al ver su rostro aplastado contra la almohada, colorado, sudado y contraido con una mueca entre dolor y placer que me miraba con los ojos desorbitados. Molesto por el inesperado mirón dijo algo que no entendí e hizo un gesto con la mano para que me apartara. Lo iba a hacer cuando la voz de Roque me detuvo. Ni caso, mira si te gusta – su voz me hizo mirarlo a la cara, me miraba con el rostro sudoroso y una amplia sonrisa irónica – ya era hora cuñado, no te cortes hombre, mira como le entra, ha costado un poco pero se le ha abierto el culo como una flor, lo ves? Roque ladeó la cadera y separó las nalgas del chaval de modo que pude ver como su polla aparecía y desaparecía en su interior. Ves como valía la pena? culetes como este no se encuentran, es como un chochito de novicia – rió Roque – uhhh, mira como le gusta, eh putita? Te gusta que un macho español te folle el culito? – El chaval nos miraba sin comprender acompasando sus gemidos a las embestidas de mi cuñado – Ufff, que gusto, vamos a cambiar de posición que me canso, ven cariño, con cuidado que no se salga, así, vamos a cabalgar un poco... Roque lo hizo incorporar tirando de su hombro y sin sacársela con un complicado juego de piernas, acabó tumbado de espaldas sobre la cama con las piernas colgando y apoyando los pies en el suelo. El chaval quedó sentado sobre su pubis, con el culo atravesado por la verga de mi cuñado y manteniendo el equilibrio como podía. Yo como un tonto seguía mirando de pie sin dejar de pelármela. El chaval parecía cortado por mi presencia y supongo que instintivamente tendía a cubrirse la entrepierna con la mano sin dejar de mirarme. Venga cuñado, te lo he puesto a huevo, métesela en la boca. – sin dejar de cascármela negué con la cabeza – no seas tonto mira que boquita de mamon tiene, verás que gustito. Ciertamente el chaval era guapo, no había perdido todavía los rasgos de la adolescencia y sus labios carnosos entreabiertos por los jadeos eran muy apetecibles. Le acerqué el rabo invitándolo a metérselo en la boca pero giró la cara. No quiere – dije cortado. Si que quiere, le encanta lo que pasa es que es tímido, tu métesela y verás como chupa. Eh mariconcete que te gustaría tener dos pollas españolas? Roque acompañó su pregunta con una culeada rápida dentro del chaval que sin entender sus palabras ahogó un grito sorprendido por el cambio de ritmo. No pude reprimirme más, le agarré la nuca y lo incliné hacia mi polla, se resistió un poco pero acabó abriendo los labios y rodeando con ellos mi carne dura que reaccionó al instante a la calidez de su boca. Lo cierto es que el chaval clavado por el culo y la boca apenas podía hacer mucho más que soportar las embestidas sin perder el equilibrio, por lo que más que mamármela se dejo follar la boca, lo que hice como me vino en gana, mirándole la boca desencajada por mi grueso cilindro, la cara sudorosa, los ojos que me miraban con vicio... Imitando a mi cuñado se la sacaba de la boca y se la restregaba por la cara, le hacía lamerme los huevos, se la volvía a meter y le follaba con fuerza hasta la arcada. Disfruté como un loco, y no me corrí porque se me adelantó Roque. Casi ajeno a los movimientos de mi cuñado, concentrado en mi placer no me di cuenta de que aceleraba el ritmo de su follada hasta que el chaval, con un gruñido se quitó mi polla de la boca y empezó a gemir y gritar hasta que Roque lanzó un gruñido casi animal y arqueó la espalda levantándolo para desplomarse luego resollando. Los dos tardaron unos segundos en recuperar el aliento hasta el chaval, ladeándose se dejó caer sobre la cama y la polla vencida de Roqué se salió de su culo de una forma natural. Roque jadeaba sudado, relajado con la polla enfundada en el condón descansando sobre el muslo. El chaval tumbado de lado, parecía incómodo pero aliviado de tener los orificios vacios. Joder menudo polvo – dijo Roque incorporándose un poco – Ça va chaval? – le preguntó al chaval en francés no se porqué porque no lo era – Ok? – le preguntó levantando el dedo gordo. El chaval asintió en silencio cubriéndose la cara con el antebrazo. – Tu no te has corrido todavía? – No conteste porqué mi polla tiesa lo hacía por mi – Follatelo si quieres, aprovecha. No, no, no hace falta. – mascullé incomodo otra vez. Si hombre si, seguro que quiere. Eh? Quieres otra picha española en el culo? – le gritó al chaval, con la costumbre de gritar a los extranjeros como si con ello entendieran mejor el español, lo cual no funcionó porque lo miró extrañado – El, - me señaló – ahora él dar por el culo a ti, ok? – acompañó sus palabras con el gesto internacional de introducir un dedo en un círculo hecho con dos dedos de la otra mano y señalándonos. Yo me sonrojé de aquel diálogo digno de trazan, pero el chaval comprendió y bufó negando con la cabeza. Mi cuñado le insistía y el chaval siguió negando argumentando algo que no comprendimos hasta que hizo un gesto cortando el espacio con las palmas de las manos. Joder, me parece que dice que la tienes demasiado gorda – rió mi cuñado – No, polla ok, yo abierto culo a ti, ahora polla entra bien, tu gusto, ummmm si? Ok? Roque acompañaba sus palabras con gestos, señalando a uno y a otro, si no hubiera sido porqué tenía ganas de follarme al chaval hubiera terminado al instante con aquella situación ridícula. El chaval seguía negando, parloteando y repitiendo el gesto de las manos pero no parecía que tuviera ganas de irse, su polla que había visto encogida como un guisante mientras Roque lo empalaba volvía a levantarse, evidentemente seguía excitado y aunque con dudas la propuesta lo tentaba. Al final pareció ceder y me tendió un condón. Ves, si le ha gustado al cabroncete – dijo mi cuñado victorioso – póntelo que yo te lo preparo. Sin pensar rasgué el sobre del condón y me lo puse mientras Roque con su lenguaje tarzanesco hacía tender al chaval de espaldas, le separaba las piernas y untándole el ojete con lubricante le introducía los dedos. Esta vez el chaval no protestó y se dejó hacer gimiendo de gusto. Mi cuñado me pasó el lubricante y me indicó que me pringara la polla, lo note frío y viscoso, nunca lo había usado, pero supuse que facilitaba la penetración. Cuando levanté la vista Roque estaba de pié sobre la cama, en algún momento se había quitado el condón y se agachó sobre la cara del chaval que intentó detenerlo poniendo las manos en sus nalgas. Tranquilo – le dijo apartándole la manos – tu comerme el ojete mientras mi cuñado mete gran polla, jajaja, no seas revoltoso, - le dijo acomodándole las cara entre las nalgas – mmmm, así, ves, mueve la legua, come culazo de macho español, así... No contaba con aquello y me incomodó. Creo que el chaval tampoco estaba a gusto pero hizo lo que le pedían mientras mi cuñado, sentado sobre su cara le agarraba por detrás de las rodillas y le levantaba las piernas ofreciéndome el orificio sonrosado del chaval. Intentando no pensar me coloqué entre sus piernas y miré el agujero de culo, brillante de lubricante que palpitaba nervioso, le metí un dedo con curiosidad y lo sentí prieto y caliente mientras me la cascaba para ponérmela bien dura. No lo conseguía, no me había pasado nunca, pero en cuanto se la acercaba al ojete se me aflojaba y no conseguía metérsela, levanté la vista y comprendí que de aquella forma no podría. Que pasa? – me preguntó Roque. No puedo, le veo la polla y se me afloja. Joder cuñado, pues que esperabas, un chocho? Es un maricón con polla, no muy grande pero polla tiene – rió sin dejar de menear el culo en cuclillas sobre el chaval. Y tu ahí agachado tampoco me ayuda, parece que estés cagando tio. Cuanto remilgo! – gruño malhumorado – que quieres, que le de la vuelta para no verle el rabo? Si, creo que si. A Roque le fastidió lo que le pedía pero lo hizo, se hizo a un lado e hizo poner de rodillas al chaval que obedeció sin chistar. Me volví a colocar y la visión de su culo en pompa me hizo empalmar de nuevo, le volví a meter un dedo mientras mi cuñado nos miraba, me parecía que iba mejor para ver por donde se la tenía que meter, el chaval se dejó hacer. Ya empalmado como un burro, apuntalé el capullo en su orificio y empujé, pero no entraba, sudaba de nervios, cuando empujaba la polla se me resbalaba en su raja y no entraba, ya dije que la tengo gorda y el agujero de culo del chaval me parecía muy estrecho, mi capullo es casi como una pelota de tenis y no veía como podía meterlo ahí dentro. Roque vino en mi ayuda. Joder cuñado, la otra vez no te costó tanto. A aquel tío le entró sola, aquí no entra Roque. Claro que entra, verás – se puso junto a nosotros y le separó las nalgas con fuerza, el agujero pareció abrirse un poco, - metesela ahí, cuesta pero entra – sin ningún reparo me agarró la polla y me la colocó sobre el ojete, me sentía ridículo – ahora empuja. Empujé y de repente el ano del chaval pareció succionarme el capullo que desapareció en su interior. El chaval gritó como un loco, se retorció y aunque no lo entendí creo que suplicó que se la sacara, asustado miré a mi cuñado que tenía que hacer esfuerzos para sujetarlo. Ya está, lo peor ya está, sobretodo ahora no se la saques, déjalo que se acostumbre y se la vas clavando poco a poco. Relax, relax – le dijo al chaval que no paraba de gritar – ahora, poco a poco, métesela. Si no hubiera estado con Roque no me hubiera atrevido a seguir, el chico sollozaba y daba puñetazos en el colchón, no entendía lo que decía pero entre sus palabras distinguía please y no con claridad. Sin embargo se la seguí metiendo milímetro a milímetro, Roque le decía a chaval que no apretara, relax, relax y yo seguía empujando asustado y excitado, sin poder evitarlo a veces se me introducía un centímetro o dos de golpe y el chico volvía a gritar como un cerdo en el matadero. Me quedé inmóvil sin atreverme a seguir, quedaban unos 10 cm fuera pero ahora el chico parecía más calmado. Roque se había sentado a horcajadas sobre su espalda y seguía separándole las nalgas, yo estaba acojonado y no me movía, ni me di cuenta que mi cuñado le soltaba las nalgas y agarrándome por las caderas me empujó hacia delante y en un instante mi polla desapareció por complento en las entrañas del chaval, sus nalgas chocaron contra mi vientre y el chico lanzó un grito desgarrador. Quise retirarme pero Roque me sujetaba por las nalgas y susurraba relax, relax sin parar, fueron unos segundos espantosos hasta que el chaval dejo de gritar y, sollozando se dejó caer sobre el vientre, con la polla aprisionada en el interior de su culo caí sobre su espalda y esperé, sentía el anillo de su ano rodeando con fuerza la base de mi rabo que palpitaba caliente en su funda. Estuvimos así unos segundos, incluso algunos minutos hasta que noté como la tensión del chaval cedía bajo mi cuerpo, empezó a moverse pero ya sin querer zafarse de mi ariete, al contrario, parecía que jugaba con él, movía sus caderas bajo mi peso buscando la base de mi polla. Entonces empecé a follármelo suavemente, disfrutando como nunca, la sacaba y la metía, entraba y salía, los dos jadeábamos y me sentía enloquecer de gusto dentro de aquel culito que me llenaba de placer. Cuando sentía que me iba a correr paraba, no quería que aquello terminara tan pronto. Los dos nos relajamos y empezamos a cambiar de postura, primero nos ladeamos y lo follé de costado, luego imité a mi cuñado y me lo senté encima. Roque, empalmado otra vez aprovecho para ocupar mi lugar en su boca, yo lo veía con los ojos entrecerrados, agarrado a la cintura del chaval veía las curvas de sus nalgas cubriendo y descubriendo mis nalgas. Sin sacársela lo puse de pié y me lo folle contra la pared, Roque protestó y acabamos contorsionándonos hasta que otra vez en la cama tuve sus tobillos sobre los hombros y me lo follé con furia mientras Roque usaba su boca con la polla y el culo, nada me importaba, me sentía loco de gusto, disfrutando como no recordaba haberlo hecho nunca. El chaval a veces gruñía cuando yo le bombeaba con fuerza, pero ya no gritaba, ponía los ojos en blanco y nos miraba con vicio, chupeteando a mi cuñado con gula mientras yo le embestía el culo. Fue el mejor polvo de mi vida y creo que también lo fue para el chaval que cuando la postura se lo permitía se pajeaba como un loco hasta correrse pero yo no quería salirme de su interior. Su polla empequeñecía y volvía a crecer sin que yo me alterara hasta que por fin, con una saña que lo hizo gritar de nuevo me lo follé a lo bestia a cuatro patas hasta que sentí literalmente como me vaciaba en su interior. Mi polla no paraba de bombear la leche contenida hasta llenar el condón y me salí por fin mirando como su agujero palpitaba recuperando su forma una vez libre de mi rabo. Me desplomé exhausto y cuando abrí cuando un gruñido me llamó la atención, el chaval estaba de pie, con las manos apoyadas en la cama y mi cuñado acababa de endiñársela en el culo otra vez. No nos dormimos hasta la madrugada, yo no tardé en volver a empalmarme y unirme a ellos, Roque y yo nos lo follamos durante horas, nos turnábamos en su boca y en su culo que apenas quedaron desocupados algunos segundos. El chaval estaba sin fuerzas, se dejaba hacer como un muñeco, le temblaban las piernas cuando lo poníamos de pie pero aguantó como un hombre, se corrió varias veces, a final apenas unas gotas pero el agujero de su culo pareció aumentar de tamaño a medida que pasaban las horas, las pollas le entraban solas, sin resistencia ninguna. Mis inhibiciones fueron cayendo y disfrutaba de la complicidad de Roque, riéndonos y diciéndonos guarradas todo el rato sin ningún pudor. Fue la mejor noche de mi vida. Al final nos corrimos los dos en la cara del chaval que no pudo evitar tragar un poco de leche y tras ducharnos le vimos vestirse lentamente, le fallaban las fuerzas, y parecía crujido pero no protestaba, cuando se despidió lo miré alejarse casi con pena. No lo sabía todavía pero acababa de precipitarme por la pendiente del vicio y no tenía ya marcha atrás. Si no os aburro con mis relatos seguiré contando, disculpad que este me haya salido tan largo, pero fue un día especial y quería contarlo tal como fue. |
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