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ME CULEARON HASTA LLORAR 1 Mi nombre es Ernesto, esto me pasó cuando tenía 18 años, yo iba en el segundo de secundaria ya en ese entonces sabía muy bien lo que quería. A esa edad yo ya me moría porque me follen, cada vez que podía me habría de piernas y me metía uno o dos dedos al culo y un par de veces me llegue a meter uno de esos plumones gruesos. Pero nunca nada muy grueso porque la verdad me daba miedo. El chico que me gustaba se llamaba Jesús, era un poco mas bajo que yo, pero era muy atlético, tenía muy buenos bíceps y sus pectorales estaban bien formados a parte tenía un culo bien paradito y durito. Lo conocía del colegio, nos hicimos muy buenos amigos casi desde que nos conocimos. Nos frecuentábamos mucho y parábamos con el mismo grupo de amigos. Justo a esa edad es cuando me jodía con mis amigos de marica y parábamos sobándonos el culo, toqueteándonos, etc. A mi me encantaban estos juegos claro que lo disimulaba muy bien, pero a veces cuando estaba solo con Jesús dejaba que los juegos fueron un poco mas lejos o duraran un poco mas y así él sobaba mi culo un buen rato. Claro que también tenía mucho cuidado de disimular mis erecciones lo mejor que podía ya obviamente no quería que nadie se enterara que era gay. Habían llegado las vacaciones de medio año y a Jesús se le ocurrió invitarme a dormir a su casa porque sus papas se iban de viaje y su hermana se iba a dormir a la casa de una amiga todo el tiempo que sus papás no estuvieran (o eso fue lo que el me dijo), yo no dude un segundo y le dije que si, pero seguro irían otros chicos más como siempre, sin embargo yo me conformaba solo con dormir a su lado lo mas juntos posibles. Para aprovechar lo más que pude convencí a mi mamá que me dejara dormir más de un día y terminó dándome permiso para 3. Ese día llegue a su casa después de almuerzo como a las 3 de la tarde, él casi como siempre estaba solo en su casa porque sus papás trabajaban en una cabina de Internet pero durante los 3 días que me iba a quedar a dormir no habría nadie en todo el día. Cuando llegué me invitó a pasar y me dijo para jugar con su Play Station. – ¿A que hora vienen los demás? –pregunté mientras jugábamos play, después de ver el reloj y ver que ya eran las un poco mas de las 5. –No, no invite a nadie más, como casi nunca pueden y tu nunca te has quedado ha dormir en mi casa… –Ah ya. –Ya me aburrí de este juego vamos a huebiar a mi cuarto –me dijo justo después que lo mataron en el juego y perdió su última vida. Fuimos a su cuarto para huebiar en su computadora. Cuando llegamos el se sentó en una silla y yo me senté a los pies de su cama mientras el revisaba su correo. Al rato volteó y me dijo: –Que calor que tengo. –Y yo no cabrón. –Le respondí– Y eso que yo tengo jeans negros. – ¿No quieres que te preste un short? –me preguntó. – Yo ahorita me voy a poner uno. –Por favor me muero de calor. Se paro y me mando un beso volado de joda como siempre hacíamos y yo le respondí con otro, luego fue a buscar los shorts entre sus cajones. Saco un par de polos y los tiró al piso luego se acerco a mi y me hizo a un lado para buscar los shorts yo caminé como sonseando a la computadora para poner un poco de música y justo antes de que ponga la canción que quería me cayo un short en toda la cara y se quedo colgando de mi cabeza. – ¿Es un traje de baño no importa no? –me preguntó Jesús, que estaba sentado en la cama y ya tenia los pantalones abajo, así que no pude dejar de notar el paquetazo que tenia debajo de esos calzoncillos, ya le había visto la descomunal verga, que Dios generosamente le dio para placer mío, ya que siempre que podía la sacaba para mostrar orgulloso su larga y para que también gruesa verga. –No, no importa –respondí mientras me bajaba los pantalones dándole la espalda. –Ernesto… –me llamó Jesús y volteé para mirarlo, estaba con su short a medio subir y con la cara pensativa. –Alcánzame un calzoncillo del cajón de ahí –dijo señalando un cajón de su clóset, que estaba frente a mi –Me sudan las bolas. Yo me acerqué a su closet y como habían más de cinco cajones y no había preguntado me puse a buscar. Así que me agaché con el culito hacia Jesús y mientras buscaba en uno de los cajones el calzoncillo, sentí como él me tomaba por la cintura y apretaba mi culito con su paquete, todavía bajo sus calzoncillos, que no estaba tan dormido y que sentí como quedó justo entre mis dos nalgas. Yo forcejee un poco, como si no me gustara, pero no había caso Jesús era mucho mas fuerte que yo. –Relájate Ernesto –Jesús, maldito cabrón suéltame. –le respondí aunque en ese momento era lo último que quería. –Ernesto no te hagas yo se que te gusta –me dijo, pero como el siempre le decía eso a todos sabia que no tenía idea que si me gustaba sentir su paquete en mi culo. –Ya esta bien, como quieras, me gusta ¿y qué? –respondí con sarcasmo, mientras dejaba de forcejear. Y entonces sentí como me jaló para sentarse en la silla de la computadora y yo quede sentado en sus piernas con su verga algo flácida, pero aún entre mis nalgas. –Ya Jesús déjame, me estoy cansando –dije forcejeando un poco, pero Jesús me tenía bien sostenido. –Mírame –me dijo, pero yo no le hice caso. –Mírame que se me esta parando la verga –insistió. Yo voltee, no sin antes forcejear otra vez sólo para que mis intentos fueran inútiles, me moví para mirarlo quedando sentado de costado en sus piernas, por lo que su verga salió de entre mis nalgas, cosa que me entristeció. Nuestros rostros estaba muy juntos y me daba unas ganas de besarlo y comerme sus labios y con un poco de suerte el paquetazo que tenía dentro de sus sudados calzoncillos. Me puso su cachete en frente y lo señalo con su dedo para que le diera un beso, que era un juego muy común entre mis compañeros. Yo como si nada le di un beso en el cachete, pero me estaba poniendo nervioso porque estaba en calzoncillos y mi erección ya era muy notoria, aunque el paquete de Jesús ya se estaba despertando y yo sentía como iba creciendo lentamente debajo de mi y como me gustaba esa sensación.. Luego de besarle la mejilla a Jesús le hice señas para que el también besara la mía y luego de besarla me hizo señas para besarle la otra mejilla y luego yo para que bese mi otra mejilla hasta que Jesús señaló sus labios. Yo negué con la cabeza pero el asintió con esta también, dirigiéndome una mirada de niño bueno. Yo volví a negar, pero él insistió así que abrasé a Jesús y le di un piquito nomás y luego hice señas para que el me diera uno. Él no se negó y lo hizo al instante. Fue un pico que duro un buen tiempo y luego Jesús se separó pero había quedado mirándome muy de cerca nos miramos así solo un ratito porque Jesús no tardó en plantarme un buen beso y empezamos a besarnos descontroladamente y fue cuando sentí como su verga terminaba de levantarse y bueno como yo estaba sentado de costado su verga se hizo camino por donde pudo, así que sin dejar de besarlo recostándome en el me abrí de piernas dándole la espalda y me acomodé su verga, todavía debajo de su calzoncillo, pero apuntando hacia arriba, entre mi nalgas, mientras que Jesús empezaba acomodarse dejándose caer un poco para poder seguir besándome, pues él, igual que yo, todavía tenia el calzoncillo puesto. Empezó a besarme el cuello y sentí como empezaba a moverse como si estuviera follándome. No paso mucho rato cuando dejo de besarme para poder quitarme el polo que llevaba puesto. Yo de inmediato me levanté para que se pudiera quitar el polo y ver que la mitad de su verga se había asomado fuera del calzoncillo. No me aguante y le quite el calzoncillo y su descomunal instrumento se levantó en todo su esplendor frente a mi. Jesús se abrió de piernas y yo me puse de rodillas frente al monstruo que tantas veces me imaginaba comiendo. La cogí tímidamente y la comencé a masturbar lentamente mientras la miraba con asombro y me pasaba la lengua por los labios imaginándome la delicia que sería comerme esa verga. –Pruébala –me indicó Jesús. Yo acerque mi cara un poco más a su miembro y le pase la lengua por abajo, mientras Jesús respondía con gemidos de placer. –Cómetela que esperas–dijo Jesús. Yo mire su verga una vez mas y abrí mi boca lo mas que pude para introducir al monstruo que tenia delate mío. Abrí mi boca casi todo lo que pude y me introduje a la boca solo la cabeza de su verga y la succione suavemente. Me prepare para intentar meterme toda esa verga pero Jesús me detuvo. –Ernesto, espérate –me dijo– Ven. –me extendió la mano se agacho un poco y me planto un beso de película. Luego de aquel beso espectacular tomé su mano y lo seguí. No fuimos muy lejos solo que la silla le resultaba un poco incómoda a Jesús así que fue a sentarse en su cama y otra vez se abrió de piernas para que yo continuara lo que estaba haciendo. Me volví a arrodillar dejando mi rostro nuevamente frente a su descomunal verga. Esta vez sin dudar ni pensarlo mucho abrí mi boca y me metí cuanto pude de ella. Entonces Jesús me tomo la cabeza y empezó a forzarme a tragar toda su verga. Yo no podía con semejante cosa, sentía como chocaba con mi garganta y no me dejaba ni respirar, tanto que hasta empecé a lagrimear, pero esto parecía gustarle más a Jesús. Poco a poco me fui acostumbrando al tamaño de su verga en mi boca así que solo empecé a disfrutar la forma en la que Jesús follaba mi boca, claro que yo también ayude. Aquel trozo de carne era delicioso y yo no lo desperdiciaba, paraba sobándolo con mi lengua y sentía como fluía por mi boca sus deliciosos jugos preseminales. –Para…–me dijo Jesús, yo solo levante la vista pero no me termine de sacar su verga de la boca. –Hay una caja de condones en mi mesa de noche, saca uno. Lo que siempre había esperado estaba a punto de pasar. Me levanté y m dirigí a su mesa de noche y apenas las abrí sentí las manos de Jesús en mi cintura que bajaban suavemente para quitarme el calzoncillo. Una vez que lo bajo todo, solo levanté las piernas para quitármelo por completo y le puse el culo otra vez, mientras buscaba el condón él me abrió las nalgas y empezó a sobarme su verga de arriba abajo y yo empecé a gemir, como me gustaba lo que me hacía, me gustaba tanto que hasta me había olvidado del condón y solo disfrutaba ese momento. –Apúrate para que pueda darte este vergón que tanto te gusta –Si, me encanta, quiero que me lo metas hasta el fondo. –Entonces apúrate con ese condón. –Después que dijo esto no tarde nada en sacar uno de la caja. –Ya acá lo tengo. –dije y Jesús dejo de sobarme su verga y se sentó en la cama otra vez mientras se masturbaba lentamente. –Que esperas pónmelo. –dijo, yo me acerque a su verga, abrí el sobre del condón y se lo puse. –Será mejor que lo lubriques con tu saliva. Me metí su verga con todo y condón a la boca pero ya no era lo mismo así que solo lo lubrique lo más que pude y me preparé para la follada que tanto esperaba. Me subí a la cama y me prepare para sentarme encima del vergón que tanto anhelaba. Me puse en cuclillas encima de su verga y la tome con una mano, el me tenía agarrado de la cintura y yo tenía mi otra mano en su hombro para poder apoyarme. Fui bajando poco a poco y coloque la punta de su verga justo en la entrada de mi culito en ese entonces virgen. Solté su verga y puse mi mano en su otro hombro. Entonces empecé a sentarme sobre su verga mientras él empezaba a moverse para insertármela, pero era tan grande y yo tenía mi culito tan cerrado que no entraba y solo sentía como presionaba la entrada de mi ano y para que me dolía mucho. Comencé a gemir y deje de sentarme sobre su verga, Jesús al darse cuenta de que me dolía mucho dejo de intentar metérmela. Estuvimos un par de segundos en la misma posición sin hacer nada hasta que Jesús empezó a bajar mi cuerpo, como tenía sus manos en mi cintura hizo fuerza tratando así de introducir su enorme monstruo. Yo seguí con los gemidos cada vez más fuertes, pues no sentía su vergón entrando en mi culo solo como ejercía una enorme presión en mi ano. Jesús estaba bajándome lentamente y cada vez hacía mas fuerza para que su paquetazo entre hasta que por fin sentí que parte de la punta empezaba a entrar y mi ano empezaba a abrirse. Poco a poco fue metiendo su gigantesca monstruosidad y yo empezaba a lagrimear del dolor, sentía que me estaba partiendo en dos. Mis gemidos eran cada vez más fuertes, pero a Jesús esto le gustaba mucho más de lo que yo creía, porque hasta parecía que se reía, tenia una enorme sonrisa y una mirada de pervertido, pero yo apenas lo podía ver por las lágrimas que me corrían de los ojos. Como me dolía sentir aquel monstruo tratando de ingresar por mi culito. Yo ya había dejado de moverme pero como él me tenía tomado por al cintura seguía sentándome encima de su verga y como dije antes, nada podía hacer, el era mucho mas fuerte que yo. –No…No…Para… Por favor…–le dije a Jesús cuando sentí que entro toda la cabeza de su verga, y el se detuvo y me miro como preguntándome que pasa, como si no fuera obvio– ya no puedo mas, por favor para. –Cálmate, tú sabías que iba a doler, así que tienes que aguantar nomás. – respondió, sin embargo, continuo esperando una respuesta de mi parte. –Si, pero no pensé que tanto, no tienes algún lubricante, capaz así no me duele tanto –dije entre pequeños gemidos, pues todavía tenía toda la cabeza de su verga en mi ano, que en vez de acostumbrarse a tener ese intruso se cerraba cada vez mas expulsando al intruso poco a poco haciendo que me duela todavía mas. –Así es más interesante, solo tienes que relajarte. –Otra vez me insertaba en su verga intentando que parte de la cabeza que se había ido saliendo (en realidad no mucho) vuelva a entrar, pero yo saqué mi mano de su hombro he hice un esfuerzo entre gemidos para sostener su verga y que deje de metérmela. –Ernesto, saca la mano de ahí. –No Jesús… Ah… de verdad…Ahh… ya no puedo… –dije yo entre gemidos y con las lágrimas que me corrían por la cara. –Saca la mano de ahí o va a ser peor –yo no me podía imaginar nada peor, pero la verdad es que el lo había hecho lentamente y tampoco había presionado mucho por que entre. –No… Ah... Por favor... Ya no puedo…– Jesús tomó la mano con la que yo cogía su verga y la puso sobre su hombro y luego sentí como hizo fuerza en sus manos y esta vez el comenzó a insertarme su verga levantando poco a poco su cintura. Ahora fue mucho más rápido y mis gemidos aumentaron y se hicieron cada vez más sonoros y seguidos. Las lágrimas me seguían saliendo y yo sentía ganas de gritar. Me estaba rompiendo el culo el maldito papasito. Sentí como después de la cabeza seguía con la parte mas gruesa de su miembro que estaba justo apunto de entrar en mi ano y Jesús se detuvo. Aproveche para tomar un respiro pero en eso metió un buen trozo de su verga en mi culito, y que trozo, justo el mas grueso me lo metió como si nada. Pegué un grito de dolor y placer a la vez y luego me quede con la boca abierta mirando el techo. Afortunadamente después de semejante dolor mi desvirgador se había detenido. Cuando baje la mirada él estaba con una sonrisa de oreja a oreja. –Ah... Ah…Ya cuanto va, entro hasta la mitad –pregunte yo que sentía que media verga ya estaba dentro de mí. –Ni la mitad va, vamos a tener que apurar esto –me dijo y me dirigió una mirada pícara y luego continuo introduciendo su verga. Ya no fue nada como antes. Empezó a meterme buenos pedazos de verga, levantaba su cintura, entraba un pedazo y luego se acomodaba bajándome a mí con sus manos para que su verga este bien insertada. No tengo idea de cuanto faltaba por meter pero dejo de insertarme su verga y comenzó a insertarme a mí, me bajo con rapidez por su verga y yo ahogue un grito y me quede con la boca abierta mientras me bajaba y repitió este proceso unas 3 veces, hasta que sentí los vellos de su pubis y supe que ya había entrado toda. Sentía como su miembro palpitaba en mi culo y juraría que si fuera mas grande hubiera terminado en mi estómago. –Ya entró toda vez, ahora ya no va a ser problema –me dijo Jesús. Yo deje caer el peso de mi cuerpo en sus piernas y el me acerco y me beso, pero yo apenas si podía devolverle el beso del dolor que sentía. Me cogió de la cintura otra vez y sentí como sacaba su verga de mi ano, la verdad era como un alivio, pero igual dolía y yo seguía gimiendo. Cuando sentí que salio la parte mas gruesa, la que estaba justo debajo de su cabeza pensé que ya todo iba a terminar, que ya iba a sacar la cabeza y podría descansar mi culo, pero justo cuando termino de sacar esa parte me incrustó su verga de lleno otra vez. Seguía gimiendo mientras mi cara de llenaba de lágrimas y así siguió Jesús bombeando su verga en mi ano una y otra vez lentamente. El dolor no paró pero empecé a sentir cada vez más y más placer y mi verga empezaba a palpitar con cada culeada que me metía aquel que me estaba desvirgando. En el fondo me gustaba, no, ¡me encantaba! que me follara pero el dolor también era muy intenso. –Jesús… espérate, siento algo raro entre mi culo y tu verga –dije yo entre gemidos. –Espérate, creo que se rompió el condón –me respondió y se puso a revisar el área. – ¡¿Qué?!... – dije como entre gimiendo – Voy a sacar otro de tu cajón –respondí instantáneamente, nada me podía detener de sentir ese gran placer. –Y decías que no querías, apúrate por favor –me dijo y me dio un pequeño beso en los labios. Me pare haciendo mucho esfuerzo para que salga el intruso que invadía mi ano y ya fuera de la cama no podía ni cerrar las piernas, el condón roto tenía un poco de sangre, pero no me preocupaba así que lo boté al tacho. Me acerque a la mesa de noche de Jesús y la abrí para buscar un condón nuevo. –Sabes que Ernesto… –me dijo Jesús mientras yo estaba agachado sacando el condón– Sin condón es mucho mas rico y seguro así gimes mas. – ¡No! Jesús no seas malo, acá ya tengo el con… –dije pero ya era muy tarde, él ya me abría las nalgas y comenzaba a insertarme su verga. Ahora si me dolió mucho mas pero fue mucho mas rápido y se sentía mucho mejor, bombeó un par de veces y sin soltarme y con su verga bien insertada se sentó en la cama otra vez pero ahora yo le daba la espalda. Saltaba encima de su verga mientras el bombeaba. Después de un rato ya me olvide del dolor y me concentré solo en sentir placer, como me gustaba ser su putita y que me de bien duro, bien duro. Cada vez el bombeo era más y más rápido así que se detuvo para que cambiemos de posición. –Párate y siéntate en la cama – dijo, me paré y el se paro y me hizo sentar en la cama. –Ahora recuéstate… –Esta fue mi parte favorita, me empujo el pecho hacia la cama, me levanto las piernas y las puso en sus hombros y empezó a culearme nuevamente. Dios como me gustaba, era cada vez más y más rápido. Yo gemía como una puta me encantaba lo que me hacía. Fue acelerando cada vez más hasta que yo explote de la excitación y me empape todo el abdomen y el pecho. Él solo siguió culeándome yendo cada vez más y más rápido hasta que sus movimientos se volvieron algo frenéticos y desesperada, de pronto se detuvo y soltó no tengo idea de cuantos pero varios chorros de su leche caliente y viscosa. Como me gusto sentir su leche en mi cuerpo, calentándome hasta el estómago. –Ahora apenas saque mi verga quiero que cierres bien el culito, pero bien cerrado –dijo Jesús – ¿Para que? –pregunté todo inocente. –Tu hazlo nomás que ya vas a ver. –Me cogió del culo y yo me pegué a su pecho para que el me cargara mientras apretaba mis piernas a su cintura. Lo abrasé y el se dirigió a su mesa de noche, saco un pedazo de papel higiénico y lo puso en mi culito después de sacar su verga que ya iba de bajada… –Ahora abre tu culito. –Yo hice como me dijo y mi ano bien dilatado apenas deje de hacerle fuerza se abrió como si nada sentí como todo su semen se chorreaba por mi ano. –Ah… po eso querías que cierre bien el culo. –No quería que me manches la cama. –Me dijo con una mirada pícara –ahora será mejor que limpie el semen de tu pecho. – ¿Con que? –pregunte yo, con la mirada mas pícara que tengo mientras me mordía los labios. –No te adelantes –dijo y me echó sobre su cama. Empezó a lamerme todo el pecho limpiando todo mi semen y luego me planto un buen beso. –Ahora toca que me limpies – me cargó otra vez y me sacó de la cama, me paró frente a él y yo comencé a limpiarle todo el semen con el que lo había manchado cuando lo abrasé. Cuando termine de lamer todo ese delicioso jugo me acerque para besarlo. –Espérate –me interrumpió antes de que lo bese. –Te falto ahí abajo –dijo señalando a su dormido miembro (que aún así era enorme) que estaba con semen seguro de cuando se vació en mi culo. Yo se la comí pero mientras me iba agachando fui sintiendo las secuelas de tener semejante vergón en el culo. Luego de limpiarlo bien si le planté el beso que me interrumpió y mientras lo besaba pensaba en todo lo que haríamos en esas vacaciones. Este es solo el principio de todo lo que hicimos en los días que me quede en su casa, si quieren que continúe con todo lo que me sucedió por favor escríbanme a mi correo dokuam@hotmail.com contándome si les gustó o no, que debo mejorar cuando escribo o lo que quieran. PD: Esta es una Historia 100% real. |
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