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Pero mamita, es que la gente es mala. Siempre todos
se están burlando de mí." Le dije.
Me acarició el rostro y me dijo que había mucha gente
mala en el mundo, pero que ya iba a encontrar a alguna muchacha bonita
que me quisiera y me cuidara como yo me merecía.
Su comentario me sonó a que sospechaba lo que me
había sucedido, por más que nunca le dije nada acerca de mi novia. O
debería empezar a decir mi ex-novia?
Se disculpó por no poder seguir hablando conmigo ya
que debía tomar una ducha e irse nuevamente para hacer más horas extras
a la oficina.
Nunca entendí qué clase de trabajo solía hacer allí casi toda la
madrugada y mucho menos el por qué venía de allí, se duchaba, se
cambiaba de ropa, se maquillaba y volvía a irse.
A los pocos minutos volvió a mi dormitorio con la
balanza en su mano.
"No te dije que no debías usarlo?" Preguntó pero sin
demostrar enojo.
"Lo siento, mamá." Contesté sin intentar negar que yo
me había subido encima de ella.
"Está bien." Dijo y me dio un beso en la frente.
"Cómo pasaste anoche con tus amigos en la fiesta de cumpleaños?"
"Muy bien." Mentí.
Mi madre se volvió a ir, y me puse a escribir lo que
me sucedió hoy en el diario.
Bueno, continuaré mañana jueves.
JUEVES, 19 DE JUNIO DE 1986
Hoy no fui a mis clases, ya que me duraba el
resentimiento y aún tenía mucha vergüenza por lo que me había sucedido
ayer.
Lo que sí hice, fue ir a cambiar mis pantalones y de
paso comprarme algunas prendas más, ya que casi todo lo que tenía me
estaba quedando chico.
Llegué a la tienda y me sorprendió ver el maniquí de
una persona más gorda que yo en la vidriera. Por lo menos me quedé
tranquilo de que allí iba a encontrar indumentaria que me quedara bien.
Me gustó la camisa que llevaba puesta el muñeco
gigante y vi que también habían calzoncillos grandes, por lo que entré
dispuesto a comprarme ambas cosas.
"Hola, soy Alicia, en qué te puedo servir?" Dijo la
primera persona con quien me encontré apenas ingresé al local.
"Ay, no." Pensé. No me gustaría tener que pedirle
ropa íntima a una mujer. |