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Miré para todos lados y sólo veía a más mujeres, por
lo que me resigné a que no compraría finalmente los calzoncillos nuevos.
"Vengo a cambiar estos pantalones que me regaló mi
mamá y me quedaron chicos." Dije.
"Muy bien, y qué tan chico te quedó? Preguntó.
"No sé. No me entran." Contesté no sabiendo qué
decir.
"Tú qué talle usas?" Quiso saber.
"Y yo que sé? Son para mi." Dije, empezando a
sentirme incómodo por culpa de esa pregunta
"Yo no puedo saber tus medidas. Tú no las conoces?"
Insistió con hacerme otra pregunta molesta.
"No." En realidad no me gustaría que ahora me tuviera
que manosear todo para medir mi cuerpo.
"No podría saber tu talle, si no tengo tus medidas.
Si quieres puedes pasar al probador y te las tomo con una cinta métrica,
o bien te podría traer un talle más y te vas probando hasta dar con la
prenda adecuada."
La verdad que no deseaba hacer ni una cosa ni la
otra.
De todas formas, decidí que lo mejor sería probarme
la prenda.
Parecía como si ella se estuviera peleando conmigo.
Me hizo sentir muy mal.
Pero qué le había hecho yo a esta mujer?
Me trajo un talle más y me hizo pasar a uno de los
probadores y cerré la puerta.
La mierda, qué probador más chico. Apenas me podía
mover allí dentro.
De pronto y sin querer oír lo que hablaban en el pasillo, porque eso es
mala educación y no se debe hacer, pero como el probador era poco
espacioso, estaba casi pegado a la puerta y no pudiéndolo evitar,
escuché cómo la vendedora le decía a otra persona:
"No sabes si Zesna está por aquí? No viste lo gordo
que está este chico? Hasta me da asco! Por Dios santo, menos mal que no
tengo que tocarlo para tomarle las medidas."
"No, Zesna salió." Le contestó la otra señora.
Comencé a llorar de rabia.
Pero qué le había hecho a esta mujer para que me
tratara así?
Todo era solamente porque yo estaba gordito?
Mis lágrimas no dejaban de rodar por mis mejillas.
"Oye." me gritó de pronto la señora golpeando la
puerta. "Tienes para rato? Porque necesitamos el probador para otra
persona."
Me sequé las lágrimas con un pañuelo, aunque comencé
a sentirme aún peor que antes y entonces decidí irme de allí lo más
pronto posible.
"Disculpe, sería alguna molestia si me llevo la
prenda, me la pruebo en mi casa y si llego a tener algún problema con el
talle, vuelvo y la cambio nuevamente?" Pregunté una vez que salí del
probador sin haber siquiera intentado ponérmela en ningún momento.
"Pero por supuesto que no es molestia." Dijo como si
eso fuera un alivio para ella. "Al contrario, creo que hasta sería lo
mejor."
Me moría de vergüenza, le daba asco a esta señora. |