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-Alberto: Ostras! Es verdad jejeje, menos mal que las
ha traído, vale luego me la tomaré, gracias.
Mama: Bueno me voy chicos. Papá se queda en casa, que
no se encuentra muy bien, le duele un poco la cabeza así que no hagáis
mucho ruido.
-Yo: Vale mamá, ahora haremos unos ejercicios que
tenemos que hacer de clase para dejarlos ya hechos. Hasta luego. Ahh
trae las pizzas de carne si puede ser por favor.
-Mamá: vale, venga hasta luego.
-Yo y Alberto: Hasta luego.
Pues sin muchas ganas decidimos hacer los ejercicios
que teníamos ya que eran muy pocos y así ya no los tendríamos que hacer
durante el fin de semana. Yo me senté al lado del ordenador y Alberto un
poco más a mi izquierda, ya que mi mesa era bastante larga y cabían 2
personas para hacer tarea. Durante algunos momentos mientras hacíamos
los deberes, nos mirábamos y nos sonreíamos, en ese momento me di cuenta
de que estaba muy enamorado de él y que lo quería mucho y que me gustaba
mucho jejeje.
Mientras hacíamos los deberes entró mi padre:
-Papá: Buenas Alberto ¿qué tal estás?
-Alberto: Muy bien, Alfonso (así llamaremos a mi
padre).
-Papá: Hola hijo, ¿estáis haciendo deberes no?
-Yo: sí papá, ¿y tú que tal estas?, me ha dicho mamá
que te dolía la cabeza.
-Papá: sí, ahora me duele menos, y ya estoy mejor.
Bueno me voy a tumbar un rato en la cama, a ver si se me pasa del todo,
hasta la hora de cenar.
-Yo: Vale papá, que te recuperes. Hasta luego.
(Alberto también le dijo hasta luego casi a la vez que yo).
-Papá: Hasta luego chicos.
Alberto y yo nos miramos y nos sonreímos otra vez, y
continuamos con los ejercicios, a menudo nos preguntábamos cosas uno al
otro sobre los deberes, y no tardamos mucho en acabarlos, ya que había
poco.
Yo por cada suelo estar mucho sin camiseta sobre todo
ahora que había empezado la primavera. Y más en verano que en esa época
me quedaba mucho en ropa interior, y aunque ya voy creciendo en mi
familia nunca nos ha importado, a no ser que vengan invitados.
Así que me quedé sin camiseta, y Alberto también ya
que en su casa siempre hace lo mismo, y como nos conocemos desde siempre
pues él en la mía hace lo mismo y yo en la suya igual.
-Yo: Alberto estas muy bueno jeje, solo de verte así
no puedo dejar de mirarte.
-Alberto: jeje Pues no dejes de mirarme hombre, y por
cierto tu también estas muy bueno (nos reímos los 2). Oye, que tal si
nos acariciamos un poco que me gustaba mucho como lo hacías antes. Hasta
que venga tu madre.
-Yo: Vale, espera que cierro la puerta para no
despertar a mi padre.
Nos sentamos en la cama, nos empezamos a acariciar el
pecho, y la barriga, no tardamos en besarnos jejje, y en meter las manos
por los pantalones para tocarnos el culo y las piernas. Pare, y me tumbe
en la cama. Alberto se tumbo al lado mía muy pegado, y un poco encima
mía, y seguimos besándonos y tocándonos por todo. Yo metía mi mano por
sus pantalones y tocaba su culo perfecto, y luego también la metí dentro
de su ropa interior y tocaba sus magnificas nalgas. El me acariciaba mi
pecho y mi barriga y también a veces me sobaba la polla, eso me
encantaba. Le baje un poco el pantalón y también un poco el calzoncillo
para tocar mejor su culo. Al rato, mi que su capullo sobresalía de su
ropa interior, y no pude resistir en cogerlo. Bajé mas los pantalones y
los calzoncillos y empecé a masturbar su pene duro como una roca.
Alberto empezó a gemir un poco, él me bajo también los pantalones un
poco y los calzoncillos, y me empezó a masturbar a mi. Como me gustaba,
los 2 besándonos, y masturbándonos, estaba en la gloria. Entonces
Alberto paro de masturbarme y besarme, yo lo mire. Se puso un poco
encima mio:
-Alberto: Ahora te toca disfrutar a ti, y te debía
una cosa, y ahora me apetece mucho.
Yo no dije nada, solo le sonreí y el a mi igual, y me
empezó a besar el cuello, poco a poco llego a mis pezones, los cual
chupo y mordisqueó un poco, eso me gusto mucho, jeje, yo le acariciaba
la espalda y la cabeza, ya que no llegaba a su culo ni a su polla. Me
empezó a besar la barriga, y cuando llego a la ingle se paro, me cogio
de la polla, la masturbó un rato, acerco su cara, y le dió un beso. Yo
en ese momento estaba en la gloria estaba pasando un gusto tremendo: |